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lunes, 2 de junio de 2014

Ser, o no ser.-

"Ser o no ser, esa es la cuestión", el dilema, la duda universal que el maestro Shakespeare puso en los labios del heredero al trono en la primera escena del tercer acto de Hamlet. Durante su monólogo, el príncipe demostraba con esa sentencia su profunda confusión ante la visión del fantasma de su difunto padre, que le revelaba que había sido asesinado por su tío en componendas con su madre. Surge así su eterna duda: SER y cumplir venganza aún a pesar de convertirse en asesino, o NO SER y permanecer sin hacer nada dejando la vida pasar.


Ser o no ser es, en la práctica, la duda que a todos nos asalta ante las decisiones importantes que debemos tomar. Los que no se deciden, los que no se mueven y no dan un paso adelante, pasan al bando de los cobardes en su particular NO SER; en cambio SER es cuando se toman decisiones, se asumen responsabilidades y se actúa en conciencia dando el gran salto de los valientes. Ser o no ser es la única alternativa, la decisión suprema en la que nos jugamos seguir siendo.

España es sin duda la segunda potencia europea en materia SIGINT tras las "renacidas" capacidades británicas, mientras permanecemos a la espera de la llegada de los subamrinos S-80 y observamos con interés las decisiones futuras que en el campo de la inteligencia de señales tomen Francia, Alemania e Italia. El viaje para llegar a estas posiciones de cabeza no ha sido fácil ni barato, quedándose muchas otras cosas necesarias en el camino, pero tras años de duro empeño y convicción en la creencia de seguir por la senda correcta, hemos conseguido los medios, la doctrina, el conocimiento y el tejido industrial suficiente para mantenernos en el lugar que como nación históricamente nos corresponde en el contemporáneo orden europeo. Seguir en la brecha es una obligación para con nosotros y nuestros socios y aliados en el mundo.

A finales de 1996, al día siguiente de alcanzar su Capacidad Operativa Inicial nuestro TM-17, piedra angular de la Inteligencia española, técnicos del Ejército del Aire trabajaban ya en la evolución de sus equipos mientras otros barajaban las opciones para que llegado el momento de plantear su futuro sustituto, el órgano de decisión contase con toda la información técnico-operativa pertinente al respecto de seleccionar la opción adecuada. A algunos les parecerá prematuro y a otros innecesario el esfuerzo cuando hay tanto que hacer y urgentes problemas por resolver en todo el ámbito de las Fuerzas Armadas, pero lo cierto es que no se puede hacer de otra forma, si lo que se pretende es hacer las cosas bien. De hecho, el proceso resulta titánico y el menor de los problemas es quizás la plataforma operativa (avión + sistema SIGINT). La verdadera dificultad radica en seleccionar la plataforma que mejor se adecúe a un futuro entorno operativo en metamorfosis permanente, al tiempo que conservamos la firme base doctrinal que en materia de inteligencia de señales ya poseemos.

Las posibles plataformas son muchas y variadas, todas con sus virtudes y defectos, y todas muy capaces dependiendo del grado de lo que se les exija y de cómo y dónde se les exijan los diferentes requerimientos operativos, que pueden pasar por operar en solitario, en combinación con plataformas no tripuladas, a nivel estratégico, táctico, centradas en un tipo concreto de señales radioeléctricas.... Si además en nuestras Fuerzas Armadas hay que seleccionar a la vez una plataforma de Patrulla Maritima (con el ámplio espectro de misiones que la patrulla marítima realiza, incluidas las SIGINT) el problema se multiplica. ¿Se aprovechan sinergias y se utiliza una misma plataforma con diferentes equipos para llevar a cabo diferentes misiones, o se adquieren diferentes plataformas pero más específicas para el trabajo que deban realizar?. ¿Aplicamos a las diferentes plataformas, sean iguales o distintas, conceptos de complementariedad o simplemente suplementamos una con otra?. ¿Seguimos en el segmento alto o nos dirigimos a uno medio, o a una combinación de ambos?. Decididamente los equipos electrónicos han disminuido su peso y tamaño de forma muy notable, y es indudable que los adelantos cibernéticos permiten hacer más con menos, pero aún así, si el objetivo es el SIGINT de muy largo alcance y persistencia, entonces se hace necesaria una plataforma aérea ad hoc, o bien optar por un UAV HALE que también tiene sus ventajas (y muchas) pero carece de la flexibilidad que aportan los operadores de inteligencia de a bordo.


Hace un tiempo ya echamos un vistazo al sistema AISIS israelí. Finlandia reliza pruebas ahora con uno de sus aviones C295 de transporte táctico que ha transformado en aeronave SIGINT mediante el montaje del sistema de Lockheed Martin, Dragon Shield. Su coste ha ascendido a 137,6€ millones después de impuestos, lo que incluye el precio del avión básico (24,5€ millones) más el sistema de vigilancia (85€ millones),además de un 100% de retornos industriales.

El sistema de Lockheed Martin comprende una serie de antenas y sensores instalados de forma fija en el avión, el sistema de vigilancia con las consolas de trabajo instaladas en un contenedor roll on-roll off, y un segmento terrestre de recepción de datos montado también en contenedores que son fácilmente transportables por medios aéreos, navales o terrestres. La ventaja de un sistema de este tipo es que en caso de necesidad puede desinstalarse en unas horas y el avión usarse como transporte, aunque no es un método aconsejable para realizarlo de forma habitual, dado que las pruebas han demostrado que al final se terminan produciendo roces en los tubos de conexión y se produce un desgaste que no compensa la presumible ventaja operacional. Sí es útil, por ejemplo, desmontarlo mientras el avión se encuentra en fases de mantenimiento avanzado, espacio de tiempo en el que el sistema de vigilancia puede ser trasladado a lugar seguro, dado lo sensible y reservado de sus sistemas.

Ser o no ser es la alternativa. Seguir siendo la única opción. De nosotros depende.

jueves, 13 de febrero de 2014

TASMO.-


El Tenis 21 se aproxima al patrullero Anaga después de una pasada de tiro sobre el blanco remolcado.

viernes, 6 de diciembre de 2013

ISTAR.-


Centro de Sistemas Aeroespaciales de Observación (CESAEROB), Base Aérea de Torrejón, Madrid.

jueves, 14 de noviembre de 2013

martes, 12 de noviembre de 2013

Medio siglo de mar.-

El pasado día 18 de octubre de 2013 el Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire (JEMA), general del aire F. Javier García Arnáiz, acompañado por el general jefe del Mando Aéreo de Combate, presidió en la Base Aérea de Morón los actos conmemorativos del 50º aniversario de la creación de la Patrulla Marítima en el Ejército del Aire. Al acto fueron invitadas diversas autoridades civiles y militares, así como todas aquellas personas que durante todos estos años han tenido alguna relación con la Patrulla.

Durante el desarrollo del acto militar, el coronel Juanas, jefe del Ala 11, el teniente coronel Alonso, jefe del Grupo 22, el teniente general Mestre, piloto de Patrulla Marítima más antiguo en activo, y el almirante Pery, coordinador táctico más antiguo en activo, dirigieron unas alocuciones destacando tanto la importancia de la labor desarrollada durante tantos años cómo la profesionalidad de todo el personal que ha hecho posible el reconocimiento nacional e internacional de este Grupo.


50 años de Patrulla Marítima en el Ejército del Aire.
 


Alocución del jefe del Grupo 22, teniente coronel Alonso, durante el acto.
 


Vista general en los actos con motivo del 50 aniversario de Patrulla Marítima en el Ejército del Aire.

viernes, 11 de octubre de 2013

Medio siglo oliendo a sal.-



En 2013 se cumplen 50 años de la Patrulla Marítima en España.

El Grupo 22 del Ala 11 es el heredero directo de la primera unidad antisubmarina y de cooperación aeronaval de que dispuso el Ejército del Aire. Si en 1962 la unidad fue dotada con Grumman Albatross, hoy en día lo está con el P-3 Orión, uno de los aviones más veteranos de nuestro ejército que se ha adaptado a la evolución de la amenaza y ha sufrido un importante proceso de modernización que no sólo ha afectado a la aeronave, sino también, al sistema de mando y control de las misiones a desarrollar, el Centro de Apoyo a la Misión (CAM) del Grupo 22.

La Vigilancia Marítima cobra una especial importancia en nuestros días dejando de entenderse como una fase de la guerra antisuperficie, para convertirse en una operación propiamente dicha. Para satisfacer las necesidades en este campo, el Ejército del Aire, no sólo cuenta con el P-3. El CN-235 (D.4 VIGMA), con el apoyo de personal del Grupo 22 y su Centro de Apoyo a la Misión, comparte con el P-3 diversas misiones de Vigilancia Marítima en el entorno de las operaciones Atalanta (Yibuti) y Active Endeavour.